Propósitos con alma para el año nuevo. Potencia tus genes en el 18

31/12/2017 0 comenta

Define tus propósitos con alma para el nuevo año. Además de resetear, influyen directamente sobre la actividad genética de tu cuerpo. Mejora tus genes materializando tus propósitos con unas buenas pautas para definirlos. Si el efecto de los rituales y deseos no lo puedes controlar, el de los propósitos está en tus manos.

Deseos, rituales y propósitos

A unas horas de finalizar el año, antes de cantar el 5 minutos más para la cuenta atrás, entre preparativos de cena, lentejuelas y cotillón te propongo que dediques unos minutos a reflexionar sobre el año que despedimos. También, que destines un tiempo a pensar en los deseos y propósitos para el año que llega. El objetivo es siempre el mismo, recibir el año con el pie derecho deseando que los 365 días siguientes sean ole ole. Hasta los más agnósticos, se dejan llevar y participan del ritual do deseos “por si acaso” (sin saber que la intención con la que se realiza es lo más importante).

Rituales los hay para todos los gustos y complicaciones. Y qué magia traen consigo que el clásico, las 12 uvas, 12 deseos, permite que todos los españolitos hagamos por una vez algo a la vez. Con los deseos nos venimos arriba y realmente así hemos de actuar. Pedir en grande al universo, abundancia, siempre en positivo y en presente, evitando la negación. Mejor trabajar los deseos un poco más allá del general “salud, dinero y amor”. Conviene plasmarlos en papel esperando que  los astros se alineen para convertirlos en realidad.

Con los propósitos, lo que ocurre es que los confundimos con los deseos. Adoptamos la misma posición de pasividad y por ello se esfuman poco después de formulamos (como mucho llegan a fin de mes). Si el efecto de los rituales y deseos no los podemos controlar, el de los propósitos está en nuestras manos.

¿Por qué plantear propósitos al comienzo de año?

Los propósitos de año nuevo se convierten en una manera de resetear. Dejar atrás aquello que no ha funcionado durante los últimos 365 días para atraer o materializar mejoras en nuestras vidas.

Los propósitos son un lenguaje para el cerebro y el resto de los órganos vitales. Todo lo que dices, piensas o haces envía un mensaje que es recibido por cada célula a nivel genético. Tu estilo de vida y los cambios que aplicas en tu vida, afectan directamente sobre la actividad genética de tu cuerpo.

Los propósitos aportan claridad y significado. Nos permiten mantenernos alineados con nuestra visión u objetivo de vida.  Si se llevan a término satisfactoriamente nos hacen sentir bien, felices. Todo objetivo alcanzado, si es planteado desde el alma se traduce en progreso.

Objetivos con alma

¿Qué sientes al proyectar y definir tus propósitos? ¿Motivación o presión porque “te lo sugieren” o porque a otros les gustará que tu modifiques x o y de tu vida?

Todo objetivo ha de surgir del deseo por sentirse mejor.  Cuando te enfocas en aquello que deseas sentir al alcanzar los propósitos, realmente estás originando metas con alma.  Al estimular objetivos que mejoran tu vida, es importante plantearte por qué los quieres alcanzar. Tus propósitos han de hablar del deseo de tu alma por desarrollarse no por cumplir una lista de cosas que en realidad te da pereza hasta comenzar.

Los datos no son halagüeños. Según una encuesta publicada en Forbes, tan sólo un 8% de las personas consiguen mantener y llevar a cabo los propósitos fijados durante los primeros días del año.

Más allá de respaldar las encuestas, mejor seguir unas pautas para definir los propósitos de manera satisfactoria y conseguir materializarlos durante el año.

Pasos para plantear los propósitos:

  1. Menos es más. Si quieres cambiar tu estilo de vida, por ejemplo llevar una vida más holística, no intentes pasar de 0 a 100. No funcionará. Se recomienda comenzar con, como máximo, tres propósitos. Demasiados cambios bloquean la mente y el organismo produciendo un cortocircuito que desemboca en ansiedad y frustración. Los pequeños cambios constantes conducen a una transformación mayor.
  2. Especifica. Cuanto más concretos sean los propósitos mejor. Uno de los líderes cada año es aquel que dice “llevar una vida más sana”. Pero “ser más sano” es un propósito muy vago. Has de precisar o construir un plan de cómo vas a llevar una vida más sana. Igual que los deseos se han de proyectar a lo grande, los propósitos han de ser menos ambiciosos, alcanzables y delimitados.
  3. Recomendable centrarse en un área de vida,  aquella que necesite de mayor atención. Escribe las razones por las cuales un aspecto de tu vida ha de ser impulsado o trabajado y cavila sobre ello.
  4. Alinea los objetivos a tu visión de vida. Cuando tus intenciones y objetivos se encuentran en sintonía con tu visión, se conectan a aquello que es más importante para ti en un nivel más profundo.
  5. Establece un plan de acción y fija un día para ponerlo en marcha. Plantéate qué necesitas para aproximarte a tu objetivo. Siguiendo con el ejemplo de vida sana. ¿en qué aspectos quieres comenzar a a desarrollar tu vida más saludable? Ejercicio, alimentación… Has de instaurar unos objetivos mensuales, trimestrales, semestrales con fechas flexibles pero delimitadas.
  6. Tatúa en tu mente que eres capaz de alcanzarlos.
  7. Visualízate como si ya hubieras materializado el propósito. Siguiendo a la ley de la atracción, lo positivo atrae a lo positivo. Con las visualizaciones allanas el terreno.
  8. Y sólo queda pasar a la acción. Recuerda: Compromiso, dedicación y fuerza de voluntad.

31 diciembre, despide el 17 con buen pie

Para dejar entrar lo nuevo a tu vida has de despedirte de lo viejo. Haya sido un año maravilloso o unos 12 meses para el olvido, toma unos instantes y trae a tu mente las experiencias más significativas de cada mes. Bien de manera mental o anotándolas en un papel. Medita sobre ellas, mes a mes, con compasión y aceptación y déjalas marchar.

Intenta concluir el año proyectando hacia el año nuevo todas las emociones que quieres atraer a tu vida durante los próximos 365 días. A lo largo del día 31:

  • Origina emociones positivas: intenta sentirte emocionalmente en paz y positiva. No importa donde celebres el fin de año. Importa las emociones que sientas. Ten presente tus emociones y rodéate de personas queridas con buenas vibraciones.
  • Cuida tus palabras: huye de la negatividad verbal, pues sólo te traerá más negatividad. Evita malgastar energía hablando de los errores de los demás.
  • Haz limpieza. Deshazte de aquello que no te es útil en tu vida. Tanto a nivel material como mental y emocional.  Dedícate tiempo para comenzar estupenda. Aunque parezca absurdo presta atención a los pies, ellos serán los encargados de guiarte hacia el nuevo año.
  • Escribe en un papel tus deseos. Recuerda, pide en grande.
  • Y no olvides de pelar las uvas.

Comienza el año con los deberes hechos. Propósitos de año nuevo con alma. Tus genes te lo agradecerán!

Mis mejores deseos para el 18!!

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